Luna creciente
El verano ha comenzado en el ártico, ya me han contado maravillas de ese lugar y lo mas próximo que he estado allí fue un viaje que hicimos mi hermano y yo como regalo de cumpleaños a Canadá, hubieras visto mi cara yo no podía creer estar allí, mi hermano guardo unas fotografías en su memoria pasábamos por tantas cosas que no se nos ocurrió llevar una cámara, mi primo dijo que nos obsequiaría un par de fotos que ni llegaran pues Carlos ya falleció. Me he prometido regresar y caminar sin la angustia de la primera vez de no perderme, segura estoy que siempre es así la primera vez en todo.
No te he dicho que no me puedo enamorar, aún no. Mis planes han cambiado un poco y ya no serán como las promesas que se hacen cada fin de diciembre, pero hoy al escucharte tan ferviente y mirar tu gesto me prometí en silencio que si salgo de esta si te acompañare al ártico y observaré las aves que según tú no existen en otro lugar.
Quiero decirte que mi madre es la mujer mas fuerte que jamás se ha conocido, a veces la veo sollozar y eso me levanta a ser su apoyo, horribles acciones he conocido de padres e hijos. Soy una suertuda. No te he contado mucho, ya no suelo hablar mucho.
Sabes, a pesar de todo nunca me he quejado y créeme que he estado por hacerlo pero prefiero colocar esa energía en otro punto y en esas recaídas meditar, he llegado a sentirme ave fénix, además, ya todo lo peor es un nada. ¿Crees que eso es raro?.
Hoy me has regalado un día increíble, y tenias razón es una luna creciente la que nos acompaña esta noche. Duerme, me alegra observar tus sueños.
Tampoco te he dicho que la luna me ha acompañado en mis mejores momentos, eso es pasado. Un pasado lindo que solo he de guardar, y ahora deseo tanto observar la luna del ártico.
Escuchando: Ludwin Van Beethoven, concierto piano No. 5


